Cuando ya lo has hecho todo y aun así algo no encaja

No todo el mundo está listo para un proceso de transformación profunda

Esto no es para todo el mundo. Y decirlo, es una forma de respeto.

No trabajo con personas que buscan sentirse mejor rápido, ni con quienes esperan que alguien les diga qué hacer con su vida. Para eso están los amigos.

No acompaño procesos para optimizarte, motivarte o sacarte una versión más luminosa de ti misma. Eso lo hace muy bien el coaching.

Trabajo con mujeres —y algunos hombres— que ya han hecho todo lo que se suponía que tenían que hacer. Y aun así sienten un hastío profundo, una falta de sentido que no se arregla con más esfuerzo, más cursos o más pensamiento positivo.

Si buscas soluciones rápidas, este no es tu lugar.
Si quieres volar sin poner los pies en la tierra, tampoco.
Si no estás dispuesta a mirarte con honestidad, mejor no entres.

Aquí no trabajamos síntomas. Trabajamos el origen.

Aquí no hay sesiones sueltas. Como en la psicología tradicional. Que alivia el síntoma (ansiedad, DTAH, depresión, bulimia, trastornos de conducta violenta. etc …), que te ordena lo justo para que seas funcional. Pero no se pregunta: ¿qué te ha pasado para llegar hasta aquí?
Aquí  hay procesos largos, estructurados y acompañados.

Aquí no te adapto mejor al sistema. Porque a menudo el sistema está mal. Te acompaño cuando ya no puedes seguir viviendo dentro de él como antes.

Este trabajo exige tiempo, compromiso y la capacidad de sostener incomodidad sin anestesia.

Por eso no es individual, porque una de las grandes trampas de este momento vital es creer que una puede atravesarlo sola.

Si estás en un punto en el que algo se ha roto por dentro, si ya no puedes mirar hacia otro lado, si sabes que seguir igual ya no es una opción —aunque no sepas aún hacia dónde ir—, entonces quizá estés en el umbral.

No te prometo resultados.
Te ofrezco un espacio de discernimiento honesto para ver si estás preparada para un proceso profundo
de transformación y reordenación interna.

Y si no lo estás, también está bien. Este no es un camino que se fuerce.

Aquí solo entran quienes están listas para dejar de sobrevivir

Si al leer esto has sentido reconocimiento y no rechazo, quizá te interese este espacio de discernimiento:
Conversaciones desde el umbral  

Nota final para aventureros y mentes inquietas en el umbral. Aspirantes a alquimistas de sí mismos:

Este no es un camino cómodo. Tampoco es rápido.
Y no puedo decirte con certeza hacia dónde te llevará.

No hay garantías, ni resultados prometidos, ni una versión final de ti que pueda describirse de antemano.
Si vienes buscando eso, este proceso se corta antes de empezar.

Aquí no se avanza persiguiendo resultados.
De hecho, cuando el foco está en qué voy a conseguir, el proceso se vacía, se fuerza y pierde su potencia transformadora.

Este es un recorrido largo, a veces incómodo, en el que no siempre sabrás si estás avanzando hasta que, un día, miras atrás y te das cuenta de que ya no eres la misma.

No porque seas mejor, sino porque eres más verdadera.

Si te contara ahora cómo se siente el final del camino, no me creerías.
Y aunque pudiera explicarlo, no serviría.
Hay cosas que solo se entienden atravesándolas.

Lo único que puedo decirte es esto:
si sostienes el proceso, si no te escapas cuando incomoda,
si no intentas controlarlo ni acelerarlo, llega un punto en el que algo se ordena por dentro con una claridad que no se parece a nada que hayas vivido antes.

No es euforia. Es coherencia.

Y cuando eso ocurre, sabes —sin necesidad de convencerte— que al fin te has encontrado a ti mismo, y a tu divino interior. Aunque durante algún tiempo no supieras hacia dónde ibas.

Mónica Grossoni

Descubrimiento
El Manifiesto Postmaterialista: La nueva ciencia de la conciencia

Entradas relacionadas