La ciencia detrás de la técnica de la armonización corazón – cerebro (2ª Parte)
Una nueva definición de SuperConsciencia: La ciencia detrás de la armonización corazón – cerebro (2ª Parte) Por Piera Spagnolo. Dra…
Hasta qué punto la sociedad moderna es hostil a la humanidad hoy en día. Hoy voy a abordar un tema de actualidad. Antes el Autismo era una enfermedad rara, que lo tenia solo 1 de cada 1000 niños. Hoy 1 de cada 100 niños que nacen y en EEUU 1 de cada 39. Es una epidemia. Ha pasado de enfermedad rara a epidemia. ¿Qué esta pasando?. Según al ciencia la contaminación a la que se exponen las embarazadas es determinante. Por mucho que la industria quiera ocultar, es la cruda realidad. No todo son procesos psicológicos, y condicionamientos. El ambiente sea (sea tóxico o saludable), y la epigenética es determinante. Veamos como la epigenética funciona en el caso de los trastornos neurológicos y conductuales hoy le toca revisión al autismo.
La relación entre la exposición prenatal a sustancias químicas como el bisfenol A (BPA) y metales pesados, y el desarrollo de trastornos neuroconductuales como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ha sido objeto de creciente investigación en las últimas décadas. Estas sustancias, presentes en numerosos productos de uso cotidiano, pueden actuar como disruptores endocrinos, interfiriendo en el sistema hormonal de la madre gestante y, por ende, en el desarrollo fetal.
Parece ser que existe un vínculo entre la contaminación ambiental durante los períodos prenatal y posnatal temprano y el desarrollo de TEA (Trastornos del espectro autista), como consecuencia de interacciones complejas entre factores de riesgo genéticos y no genéticos». Estudios anteriores han informado que la exposición a los disruptores endocrinos puede provocar características autistas y que la exposición prenatal a los andrógenos puede alterar el desarrollo del cerebro, lo que hace que los hombres sean más susceptibles a los TEA. La exposición a metales tóxicos como plomo, mercurio y aluminio también se vinculó con los TEA.
El autismo (o más ampliamente, los trastornos del espectro autista, TEA) es un conjunto de condiciones neurodesarrolladas complejas que tienen una etiología multifactorial. Aunque no se conoce una causa única para el autismo, existen evidencias que sugieren que la exposición prenatal a ciertas sustancias puede influir en el desarrollo cerebral fetal y aumentar el riesgo de autismo. A continuación, se presentan algunas sustancias y factores relacionados:
La exposición prenatal a estas sustancias puede afectar:
Es importante notar que la relación entre estas exposiciones y el autismo no es lineal ni determinista. El riesgo también depende de factores genéticos, epigenéticos y otros aspectos del ambiente prenatal y postnatal. En muchos casos, estas sustancias actúan como «gatillos» en individuos con una predisposición genética subyacente.
Disruptores endocrinos y su impacto en el desarrollo fetal
Los disruptores endocrinos son compuestos químicos capaces de alterar el equilibrio hormonal del organismo. El BPA, utilizado en la fabricación de plásticos y resinas, es uno de los más estudiados. Su estructura química le permite mimetizar la acción de hormonas naturales, como los estrógenos, interfiriendo en procesos hormonales esenciales. La exposición al BPA puede ocurrir a través de la ingesta de alimentos o bebidas contaminadas, inhalación de partículas en el aire o contacto dérmico con productos que contienen este compuesto.
Durante el embarazo, el BPA puede atravesar la barrera placentaria, exponiendo al feto en desarrollo a sus efectos nocivos. Esta exposición es particularmente preocupante, ya que el periodo perinatal es una etapa crítica en la que el sistema nervioso y otros sistemas del organismo están en formación. Alteraciones en este proceso pueden tener consecuencias duraderas en la salud del individuo.
Mecanismos de acción del BPA y su relación con trastornos neuroconductuales
El BPA puede interferir en el desarrollo neuronal al unirse a receptores hormonales en el cerebro fetal, alterando la expresión génica y la diferenciación celular. Estudios en modelos animales han demostrado que la exposición prenatal al BPA puede modificar la estructura y función de áreas cerebrales clave, como el hipocampo, implicadas en la cognición y el comportamiento. Por ejemplo, se ha observado que ratones expuestos al BPA durante la gestación presentan alteraciones en la longitud y cantidad de neuritas, así como en la viabilidad neuronal, lo que podría estar relacionado con déficits en memoria y aprendizaje
Además, el BPA puede afectar la regulación de neurotransmisores y la plasticidad sináptica, procesos fundamentales para el desarrollo de funciones cognitivas y comportamentales. Estas alteraciones podrían aumentar la susceptibilidad a desarrollar trastornos como el autismo y el TDAH.
Metales pesados y su influencia en el desarrollo neurológico
La exposición a metales pesados como el plomo, mercurio y cadmio durante el embarazo también ha sido asociada con efectos adversos en el desarrollo neurológico del feto. Estos metales pueden interferir en la formación de conexiones neuronales y en la función de neurotransmisores, aumentando el riesgo de trastornos neuroconductuales. Por ejemplo, en regiones mineras con alta exposición a metales pesados, se ha observado un incremento en la incidencia de autismo severo y otros problemas de salud en niños
Prevención y recomendaciones
Dada la ubicuidad de estas sustancias en el entorno, es fundamental adoptar medidas para reducir la exposición, especialmente durante el embarazo. Algunas recomendaciones incluyen:
Conclusión
La evidencia científica sugiere una relación entre la exposición prenatal a disruptores endocrinos como el BPA y metales pesados, y el desarrollo de trastornos neuroconductuales en la descendencia. Comprender los mecanismos por los cuales estas sustancias afectan el desarrollo fetal es esencial para establecer estrategias de prevención y protección de la salud pública.
Referencias científicas